jueves, 10 de marzo de 2011

Orejas

Hacer orejas es toda una tradición en casa de mi madre. El trabajo empieza por la mañana con el amasado, de esto se encarga ella. A primera hora de la tarde llegan mis tías y comienza la faena: poner la sartén al fuego, cortar la masa, estirarla, freirla ... Y así hasta tener docenas y docenas de orejas, sí habéis leído bien: docenas y docenas, para cuatro familias extensas (padres, hijos, nietos y algunos más).
En esta entrada me he limitado a hacer de reportera no de cocinera. Y por eso es tan especial para mi, quería tener una especie de paso a paso de la receta, cosa nada fácil porque la abuela no necesita pesar ni medir los ingredientes: después de cuarenta y tantos años haciendo orejas con sólo tocar la masa sabe lo que le falta. Tengo que decir que se preocupó de pesarlos y medirlos para la ocasión.
Y aquí está, una receta de orejas que gusta a todos los que la prueban.



Ingredientes:

1 kg. de harina aprox.
4 huevos
75 gr. de azúcar
70 gr. de manteca de vaca
1/2 sobre de levadura
175 ml. de agua
175 ml. de anís
1 pizca de canela
1 pizca de sal
ralladura de 1 limón
aceite de girasol para freir

 Preparación:

Con 900 gr. de harina hacemos un volcán y en el centro echamos el resto de los ingredientes que mezclaremos a mano. Una vez bien mezclados iremos añadiendo poco a poco harina de los bordes, poco a poco hasta terminar toda la harina. Si es necesario añadiremos más harina hasta completar el kilo y conseguir una masa como esta. 




Dejamos reposar una hora y cortamos tiras de masa y éstas a su vez en trocitos pequeños, de aproximadamente 30 gr. que estiraremos con ayuda de un rodillo engrasado.


El resultado: el que veis en la foto, unas orejas finas que llevaremos a la sarten con mucho cuidado (como hace la abuela en la foto).



Las freiremos en una sartén suficientemente grande con abundante aceite de girasol. En el aceite ponemos una piel de limón, cuando esté caliente echamos las orejas con cuidado, las doramos por ambos lados, las sacamos y ponemos sobre papel absorvente. Espolvoreamos con azúcar por encima.



Éste es el aspecto que tienen. Mmmmmm ¡riquísimas! ¡crujientes! Y para conservarlas así se envuelve totalmente la bandeja con un mantel de algodón.
Último apunte: la receta original se la enseñó a mi madre la señora Josefa de Piñeiros hace muchos, muchos años.


Con todo mi cariño para mi madre y mis tías Fina, Mercedes y Tonia.



3 comentarios:

  1. mhmhm, las orejas estas siempre me han encnatado.. peor nunca las he hecho...
    que bonitas estan!!!!

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  2. Un honor para mi que hayas dejado un comentario.
    Muchísimas gracias.

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